Laura San Juan, Psicóloga clínica en Gijón y Oviedo


  Contacto : 984 291 379 / 627 422 636 / citaprevia@laurasanjuan.es

crisis de ansiedad

¿Tú también tienes crisis de ansiedad?

Ayer por la mañana me encontraba sentada en la sala de espera del centro de salud esperando que me recibiera mi fisioterapeuta, cuando empecé a darle vueltas en mi cabeza a cerca del tema a tratar en mi próxima entrada del blog. Son tantos los temas que me gustaría abordar y que me parecen importantes de transmitir, que en ocasiones no me pongo de acuerdo conmigo misma de cual debe de ser el siguiente en publicar.

Precisamente me encontraba yo en este debate mental cuando veo aparecer por la puerta a un chica que requería ayuda del médico de urgencias: dificultad para respirar, sensación de mareo, temblores, taquicardias, sudoración y sobre todo ese miedo irrefrenable a tener algún problema físico grave, a sufrir un infarto o incluso a fallecer en aquel mismo instante.

Fue en ese momento cuando claramente vi la necesidad de abordar este tema, pues cada vez es más frecuente presenciar estas situaciones en las urgencias hospitalarias. Para quien lo padece es sumamente desagradable pues la sintomatología es fuerte y el miedo a lo que te pueda pasar hace que esa sintomatología aún se acentúe más. Generalmente las personas acuden corriendo a urgencias porque creen que su vida corre peligro y que padecen algún grave problema y se les queda cara de tontos cuando tras las pruebas oportunas les dan un orfidal, les dicen que se esperen un ratito a que les haga efecto y que después pueden irse tranquilamente a su casa porque lo único que tienen es ansiedad. «¿ANSIEDAD?, con lo mal que yo lo he pasado, con mis fuertes taquicardias, con esa sensación de ahogo y de que me iba a desmayar en cualquier momento…  ¿y me dicen que realmente no tengo nada?, ¿dónde se ha quedado mi diagnóstico de infarto que tan claramente venía visualizando en el taxi?»

Pero es cierto, una vez que el orfidal hace efecto, el infarto se cura.

Luego viene la parte B del problema, y es el hecho de que ante el miedo a que esto vuelva a ocurrir, las personas tienden a evitar sitios en los que no se sienten protegidas, sitios como centros comerciales, transporte público, cines, etc. y generalmente prefieren también ir acompañadas por personas conocidas por si en un momento determinado precisan de su ayuda. El resultado es que al final la persona vive atemorizada con que en cualquier momento pueda sufrir una nueva crisis, haciendo que esto condicione totalmente su vida, de hecho, este miedo a que aparezca de nuevo esa sintomatología tan desagradable es lo que hace que realmente aparezca, porque en definitiva las crisis de ansiedad no son más que eso… el miedo al miedo.

Lo primero que transmito siempre a mis pacientes cuando consultan por un tema similar, es que las crisis de ansiedad son muy desagradables pero que NUNCA se van a morir exclusivamente por una crisis de ansiedad. ¿Por qué transmito esto tan categóricamente?, pues porque si entendemos lo que es la ansiedad, rápidamente podremos llegar todos a la misma conclusión y evitaremos el malestar extra que nos supone el pensar que algo horrible me puede pasar con el consecuente agravamiento de los síntomas.

Aunque nos parezca increíble la ansiedad es algo positivo, se trata de una emoción muy útil para nuestra supervivencia. Cuando nuestro cerebro detecta un peligro, ordena al organismo que ponga en marcha una serie de respuestas físicas que nos preparan para enfrentarnos a dicho peligro (o para escapar corriendo en el caso de que no pudiéramos con él, al fin y al cabo muchas veces escapar es la mejor opción para sobrevivir). Esas respuestas físicas son: aumento de tasa cardíaca, aumento de tasa respiratoria, mayor cantidad de adrenalina en sangre, dilatación de la pupila, tensión muscular…. Es decir, nuestro cuerpo se pone en alerta para actuar. Un ejemplo claro lo tenemos cuando empujamos a alguien, si lo hacemos por sorpresa, podemos moverle e incluso llegar a tirarle, pero si le advertimos de que le vamos a empujar, su cuerpo se prepara para el ataque y es más difícil que consigamos nuestro objetivo.

Por eso podemos llegar a afirmar, que únicamente ante una crisis de ansiedad, a una persona no va a ocurrirle nada, porque su cuerpo está reaccionando de una forma para lo que está preparado, que es para ponerse en alerta y defenderse. Otra cosa distinta, es que lo esté haciendo sin necesidad porque realmente no haya ningún peligro real que atente contra su vida, en ese caso, sólo se trata de  un gasto innecesario de energía y de la aparición de un malestar psicológico, pero nunca de un peligro real para su salud física.

Por último, me gustaría transmitir  que este trastorno tiene un fácil tratamiento psicológico, en el que se enseña a manejar la sintomatología física, a enfrentarse al miedo que dichos síntomas producen y a darse las autoinstrucciones adecuadas para solventar las crisis de manera que éstas progresivamente vayan desapareciendo, de esta forma la persona puede volver a recuperar la libertad de hacer lo que quiera en su vida, libertad que poquito a poco la ansiedad mal utilizada le ha ido robando, y todos tenemos derecho a ser libres ¿verdad?.

 

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *