Laura San Juan, Psicóloga clínica en Gijón y Oviedo


  Contacto : 984 291 379 / 627 422 636 / citaprevia@laurasanjuan.es

¿Te falta energía hasta para levantarte por la mañana? ¿Tu trabajo te abruma hasta el punto de odiarlo? ¿Discutes frecuentemente con tu pareja?. No te resignes, hay solución.

Generalmente he observado cómo las personas acudimos a la primera consulta de un@ psicólog@ tras mucho tiempo pensando en la posibilidad de hacerlo. Nos asaltan dudas con respecto a si será necesario o no, si esto es lo suficientemente grave como para que lo trate un psicólogo, o si desde la Psicología se puede dar solución a nuestro problema en concreto. En primer lugar me gustaría transmitir que la línea que separa un problema de la necesidad de ser tratado psicológicamente o no, no viene marcada por la gravedad de los síntomas o de las situación que se esté viviendo, sino por el malestar que le provoca a la persona, si tú no te encuentras a gusto con lo que te está ocurriendo o sufres por ello y no sabes cómo darle solución, necesitas ayuda psicológica. Nunca se trata de un problema sin importancia si a ti te está haciendo sentir mal.

Por eso podría decirse, que las posibilidades de necesidad de ayuda son tantas como personas existen, por lo que los ejemplos que expongo a continuación, suponen sólo una pequeña muestra de toda la problemática que puede ser tratada desde la Psicología.

Entre otras razones pues, puedo ayudarte si:

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  • En ocasiones notas un fuerte malestar físico, con palpitaciones, dificultad para respirar, opresión en el pecho y/o sensación de mareo.
  • Evitas situaciones como transporte público, grandes almacenes, cines, conciertos, etc. por miedo a ponerte nervioso/a.
  • Muestras dificultades de sueño, bien tardando mucho en dormirte, despertándote muy temprano o teniendo sueño intermitente durante la noche.
  • Si tienes dificultad para tomar decisiones.
  • Si eres una persona insegura que te valoras negativamente.
  • Si te cuesta relacionarte con los demás mostrando vergüenza o dificultad para iniciar y mantener conversaciones.
  • Si te sientes triste a lo largo de todo el día, te cuesta disfrutar de las cosas que antes te gustaba hacer y cualquier actividad te supone un gran esfuerzo.
  • Si te preocupa en exceso tu salud, estando pendiente en todo momento de cualquier pequeño dolor o malestar que sientes y sufres ante la posibilidad de que se trate de un problema de gravedad.
  • Si padeces dolores de cabeza, musculares, episodios de estreñimiento o diarrea, problemas dermatológicos, etc. cuyo origen se ha descartado que sea físico.
  • Si eres incapaz de quitar pensamientos reiterativos en tu cabeza entorno a cualquier tema que te preocupe.
  • Si eres excesivamente perfeccionista hasta el extremo de tener que colocar todo de la misma manera siempre o tener que comprobar varias veces que las cosas las has hecho como a ti te gustan.
  • Si te generan gran ansiedad situaciones como ir al dentista, subir en ascensor, sacar sangre, conducir, estar con animales ó cualquier otra circunstancia que te impida desenvolverte con normalidad en la vida.
  • Si tu hijo/a se comporta inadecuadamente y no sabes qué hacer para controlar dicho comportamiento.
  • Si tu hijo/a tiene dificultades en la escuela porque no se concentra de forma adecuada, porque no se relaciona con los demás o porque se muestra agresivo.
  • Si notas que desde hace tiempo tu apetito sexual ha disminuido
  • Si eres incapaz de tener relaciones sexuales porque sientes dolor durante la penetración.
  • Si sufres dificultad de erección o eyaculación precoz.

Recuerda que la salud psicológica es tanto ó incluso en ocasiones más importante que la física. Si tienes alguna duda llámame y estaré encantada de atenderte.